21 de abril de 2008

Monipegui...

Monipegui…

Tu cara es como el queso irremediablemente fundido. No, no quieras ser una zumbagimm cualquiera. Monipegui, soy mediocre. Pero tu tienes que apuntar alto. Apuntar a cabrales, a lo explosivo. Monipegui, no esperes de mi tópicos. Pero no te endurezcas. No agrietes más tus labios, no ahondes más los surcos de tu piel. Estás bellísima, Monipegui.

… y la rebanada de pan blanco

dorados en escena

del 23 de gener del 2008
La niña de los gritos dorados se ha puesto en escena. Al pelirrojo, como de costumbre, le ha provocado el hipo. A las rubias, el pestañeo pestañeo coqueteo. Al profesor canoso, la cara de bostezo orgasmo bostezo. Pero lo drástico lo guarda para las morenas. A ellas les reserva los erizos gritos rizos. Y la histeria.

12 de diciembre de 2007

La locura

Un día llegó la locura a casa de Lucas. Lucas era un hombre precavido y tenía doble cerrojo en la puerta. Y una cadena y dos candados, por si acaso.
Llegó la locura, llamó suavemente y Lucas abrió. Descorrió el cerrojo, desató la cadena y desarmó los candados. Le dijo -Pasa, y la locura pasó. Le dijo -Siéntate, y la locura se sentó. Le dijo -¿Algo para beber?, y la locura se bebió a Lucas.

6 de diciembre de 2007

Constataciones 2

Ciertas sentencias se han de repetir obligatoriamente en la misma frase, no existe otra forma:
- ¿Cuánto tiempo llevas escuchando?
- El suficiente, Miky, el suficiente.

constataciones 1

Todo salón con chimenea precisa de una butaca con un señor leyendo el periódico.

1 de diciembre de 2007

Hormiguitas

Son como hormiguitas. Soy un hormiguero y tengo una idea que es una hormiguita que asoma su cabecita por encima de la entrada (¿o salida?) del hormiguero. Se asoma, una antena, la otra, cabecita, una pata, parece que sale, parece, sí…pero no. Y vuelve a sumergirse en las profundidades del hormiguero.
De pronto otra idea-hormiguita corre por túneles, canales, puentes hasta la salida (¿o entrada?). Surge su cabecita de golpe, amenaza con emerger del todo, mira al cielo, mira las nubes y la hierba, coge carrerilla, pero en el último instante…se detiene en seco, se echa atrás, se interna en el hormiguero, no muy profundo, para emerger al cabo de un ratito, de nuevo, asomando tímida, de nuevo una pata, la otra…ahora sí, ahora sí, parece que sí…pero tampoco.
En realidad el cielo las nubes la hierba son lo mismo. En realidad no importa que mis hormiguitas salgan a la superficie porque el día es igual de lindo. Sólo que aquí estoy, con un batallón de hormigas haciéndome cosquillas por dentro. Aquí estoy, casi llenando páginas y páginas. Llenando páginas de sin-llenar.

23 de noviembre de 2007

FW!

de pepime en RW: Silencio.

RW: Silencio. ¡SAZ!. Músculos crispan. RW : martillo, martillo, martillo, luces blancas ciegan visión. RW: Sangre corre vuela bombea, bombea, bombea, bombea. RW: Corazón se acelera, dendritas se estremecen, axones látigos descargando impulsos más que eléctricos. RW: Martillo, martillo, martillo. No para. RW: Martillo machaca neuronas una y otra una y otra una y otra una y otra vez.

PLAY:
Un martillo, un martillo, un martillo...

... Se oye una musiquita distante ahí afuera... Esa neurona, la desidente, la medio escucha a pesar de sus moratones y de sus extensiones machacadas...

... es una comparsita y la verdad, se dice, suena bien, es muchedumbre que se acerca por la calle y que, pese a todo, baila canta cadera grita mueve alza...

Un martillo, un martillo...

... esas notas esa gente se acerca a tu ventana... La neurona le dice a su vecina: oye eso es alegría, eso lo es!

Un martillo...

... Y ya son unas cuantas las neuronas medio alertas... El sudor del baile impregna ya tu estancia y fuiuuuuu estímulo pie estímulo pie estímulo pie que se le escapa al martillo y ya está uno de tus pies moviendose acompasado...

Un...

... esa música esa gente esa buena gente la risa sus risas tu posible risa destensando tendones y reflexiones, ampliando visiones, regalando ángulos...

... y ya (torcida pero) vuelas y saltas y ya... RUIDO!
RUIDO! FW!

17 de noviembre de 2007

camaleón por fuera

Camaleón por fuera es rosa y es azul y es verde y es de música, y camaleón por fuera es del sabor de la mandarina, y del olor del mango dulce, y es suave, y peludito, y es fresquito como un gazpacho. Camaleón por fuera tiene un michelín y campanillas, y huesecillos de cartón. Camaleón por fuera corre y ríe con mil dientes blancos blancos y negros y rojos.
Camaleón cree que es gris por fuera. Pero camaleón por fuera huele a caballos y a nariz de bebé y baila y se menea sexy y olfatea el aire como un puercoespín. Y si es así por fuera, ¿no será así por dentro?

quiet talk

Un martillo, un martillo, un martillo, un martillo machaca mis neuronas una y otra una y otra una y otra una y otra vez. No para. Martillo, martillo, martillo, y mis dendritas se estremecen y mis axones como látigos descargando impulsos eléctricos, más que eléctricos, descargando energía pura. El corazón se me acelera, bombea, bombea, bombea, bombea, sangre que corre que vuela que salta, mis venas a punto de reventar, luces blancas ciegan mi visión, martillo, martillo, martillo, tendones que se tensan, músculos que se crispan, ¡ZAS!. Silencio….
Silencio….

7 de octubre de 2007

me...

Me...

Lenlén, bonica, biutiful guel o mai darlin, me molaría contarte una historia sobre un canguro saltarín o sobre el fuego y mi alma, o sobre unos ojos que se cierran cuando otros se entrelazan. Sobre las hojas que este año se resisten al otoño, o algo más del pais que veía de niña paralelo a nuestras vidas, lleno de hadas y de brillantes árboles color pastel. A Lili le molaría hacerte un ring y a alguna de "mis" avispas les gustraía superar su eterna borrachera. Pero apenas te hablaré de un camaleón cansado y algo perezoso al que sus escamas se le han decretado en vaga, en sintonía con sus adentros, y pasan de cambiar de color con el ambiente, sea éste bueno, sea éste malo. Así permanecen ellas de un soso y descuidado color blanco sucio, visiblemente desaliñadas. Al no desarrollar su mimetismo, se pensaría ser un réptil desprotejido ante el mal e igual de vulnerable ante cualquier bien revitalizante, pero sucede más bien lo contrario... Quizás su presencia (y su trascendencia) sea "en realidad" demasiado relativa... y demasiado ligada a su propio ser. Y es que su interior permanece igual de neutro, incapaz, dentro en el pecho clavado rosal frutos redondos bellos carmín pero espinas espinas espinas y en el medio piiiiiiiiiiiiiiiiiii la línea recta, paralizadora. Sólo a veces alguna escama se estremece y así, sin más, esa vira a negro, apesumbrándole un poco, un muy poquito, el alma... Y, de vez en cuando, alguna se colorea, oh un tono!, es entonces cuando en en el rostro del camaleón se traza una sonrisa pequeña, muy pequeñita, incrédula, y él se extraña (¿es a mi?).

Al camaleón le sorprendí hace un tiempo por primera vez al otro lado de un espejo. Entendí que lo peor o lo mejor es que a él no le importa un carajo que, aunque continue apreciando la vida por fuera, últimamente apenas desee tomar parte de ella. Está cómodo rodeado de ese sucio color de papel mal reciclado. Pupila contra pupila, no sentí nada por él. No pude. No pudo. Yo tampoco le di pena.

...the camaleon