29 de mayo de 2012
Granito de arena que se arrapa
Sorprendente. No quiero pensar en etiquetas. Mejor me alejo de ellas y respiro y dejo de pensar. Voy a sentir.
El mar me caló y pensándote me siento poeta. Ese granito de arena que se arrapaba a mi fue más resistente que cualquier chorro de agua dulce o salada que quisiera arrebatarlo de mi... ¿Será que mi piel acurrucó el granito con cariño? Intuio que sí. ¿Pero dónde? ¿Pero cómo? ¿Será que era la última estrella de una de mis constelaciones de pecas? Si es así, las otras crearon un campo electrogravitomagnéticoestático para que se quedara con ellas, o quizás simplemente le tendieron luz y la invitaron a pasar. Ahí está el granito de arena-peca, sonriente, aireado, eternamente soleado, danzando en mi cosmos sensorial- ai la pell. Ahorita escribo las palabras que se deslizan por el granito-peca, traduzco su cosmos, y me siento feliz. Tranquila y feliz de por fin permitirme expresarmelas - permitirme expresartelas a ti, el que me regaló, aparte de una linda concha, la posibilidad de rozar ese granito de arena. Allende toda una constelación que se ilumina de vez en cuando para hacerme sonreir".
1 de abril de 2011
loca estoy hoy
Se me enciende la mirada, se me quita la cordura, se me suelta la rabia, me quito la ropa y corro desnuda a la calle y grito y la lluvia me empapa la piel y salto sobre las primeras flores del jardín y pisoteo y destrozo los tallos tiernos y todo es barro y tallos quebrados y dos pétalos se quedan pegados a mi talón. Luego entro en casa toda barro toda hojas enredadas en el pelo, me envuelvo en una manta y platero y tú suena a tope y yo me escondo bajo tres almohadas y no quiero salir de ahí nunca más.
25 de agosto de 2010
Snorkelejant em trobo,
...
Snorkelejant em trobo,
nadant entre paraules-peix que s'escapoleixen quan allargo la mà per intentar llegir-les i inspirar-me... Peix-paraula-aguda té punxes daurades, però gira a l'últim instant i em deixa sense el que sens dubte seria història contundent i tràgica. Peix-paraula-dolça promet poesia apaivagada però s'endinsa massa profund i finalment només em queda la seva estel.la relaxada. Peix-paraula-peix té cara de babau. Se m'apropa, se situa just davant de les meves ulleres plastificades, em somriu i de cop m'escup a la cara una petxina nacrada. I en ella hi llegeixo, radiant: Snorkelejant em trobo,
... Gràcies!
Snorkelejant em trobo,
nadant entre paraules-peix que s'escapoleixen quan allargo la mà per intentar llegir-les i inspirar-me... Peix-paraula-aguda té punxes daurades, però gira a l'últim instant i em deixa sense el que sens dubte seria història contundent i tràgica. Peix-paraula-dolça promet poesia apaivagada però s'endinsa massa profund i finalment només em queda la seva estel.la relaxada. Peix-paraula-peix té cara de babau. Se m'apropa, se situa just davant de les meves ulleres plastificades, em somriu i de cop m'escup a la cara una petxina nacrada. I en ella hi llegeixo, radiant: Snorkelejant em trobo,
... Gràcies!
9 de agosto de 2010
21 de junio de 2010
Instrucciones para vivir o para jugar al tenis
Golpea, mira, evalúa, observa, reacciona, corre, recibe, piensa, para, golpea, mira, evalúa...
O también: trastabillea, golpea, duerme un ratito, piensa, olvida, tropieza, recibe, trota, trota, trota, trota...¡adióooooooos amiguitos, adiós!
blanquita levita
Mi niña levita y no sé qué hacer. Esta muy blanquita. ¿Cómo pasearla para que le de el solecito? ¿Atadinga de un pie, niña globo blanquita? Atadinga pues.
4 de junio de 2010
All you need is Nothing
- Me quito el sombrero, hermosa princesa, ante vuestra belleza me descubro y os declaro mi amor.
Y se lo quitó, el sombrero.
- Ohhhhh
Eso es lo que dijo la princesa.
- ¿Es que era muy guapo? (dice el Oyente 1 embelesado)
- ¿Es que era muy feo? (dice el Oyente 2 consternado)
- ¿Es que era una rana? (dice la Rana 1 esperanzada)
Ni guapo, ni feo, ni rana. Se quitó el sombrero y debajo no había nada.
- ¿Así que el príncipe era calvo? (dice el Oyente 2 rascándose la melena)
Debajo del sombrero no había nada: ni pelo, ni cabeza, ni nariz ni nada.
- ¿Y entonces qué?
Pues eso mismo dijo la princesa.
La princesa se puso de puntillas y se asomó al cuello de la camisa del príncipe. El traje estaba vacío. Miró dentro de las mangas. Nada. El príncipe esperaba, en silencio.
Tras unos instantes de honda meditación, la princesa tomó con cuidado al príncipe de la manga izquierda, luego de la derecha, y le despojó de la chaqueta. Le quitó después el chaleco, la camisa, las botas, los calcetines y las calzas. Nada quedó debajo. El príncipe respiraba agitado.
Con sumo cuidado la princesa plegó la ropa del príncipe y la guardó en su cómoda, a la derecha de las braguitas reales, a la izquierda de las reales medias. El príncipe sudaba.
La princesa se acercó al príncipe y lo miró fijamente a la nada. El príncipe temblaba.
La princesa dio un paso adelante, adelantó la nariz, desplegó las aletillas y...se respiró al príncipe.
El príncipe no supo cómo interpretarlo.
- ¿Pero eso es un sí o un no?
23 de agosto de 2009
Capítulo II, pg. 92
Los rapes son buenos por ser pez, ya de por sí: Porque tienen su papel en el mundo y son alimento de tantos seres y de tantas sangres. Poruqe los peces tienen escamas brillantes y su naturaleza es fluyente. Porque los hay y muchos en el amr. Pero aparte de ser pez el rape está para muchas especialmente rico. Incluso sin salsas puede ser realmente gustoso. Claro que de entre los rapes los hay que parecen especialmente “frescos”, esos que fluyen con movimientos suaves pero firmes, que emeten ultrasonidos penetrantes. Peor aún si translucen sonrisas al pasar y te reflejan, con sus impecables y gentiles escamas, los buenos recovecos de tu ser. A esos se les intuye una carne genuinametne sabrosa, un jugo virtuoso para la mente y exquisito para el paladar. Estos rapes se me aparecen en los días calurosos como el de hoy. Así, sin previo aviso, nadan entre mis iris y el infinito horizonte que se crea cuando miro sin mirar (aire, profundizándose). A pesar de la existencia de estos peces rapes, yo tengo otro tipo de pez. Es un pez olmo. De entre sus intrínescas y hermosas ventajas, seguro que algunas son diferentes a las de los rapes (ya lo desía mi abuela: no le pidas rapes al olmo). Así pues, ante las temperaturas de hoy, sólo me quedan estos saberes populares, varios suspiros, y las, siempre reconfortantes, ultravisiones.
La dislexia en los refranes y las
frases hechas. Capítulo II, pg. 92.
7 de mayo de 2009
Lo que los refranes ignoran
Hoy tengo la mirada bonita. Hoy hace calorcito, las jaras de Collserola no caben en sí mismas de contento, mis robles están lozanos, las yemas de las encinas explotando, las caras de la gentes sonrientes y un viento que trae gritos de verano y lazos de colores y abejas y polen fecundador y guiños y besos. Ayer…ayer no, pero hoy sí.
Otro lo diría más rápido, más directo, más popular “todo es según el color del cristal con que se mira”. Otro es práctico y siempre tiene la razón. Sin embargo, Otro no sabe nada de lo lindo ni lo feo que se esconde tras mis pestañas. Otro es sabio pero tan aburrido… Buenos días, verano.
Otro lo diría más rápido, más directo, más popular “todo es según el color del cristal con que se mira”. Otro es práctico y siempre tiene la razón. Sin embargo, Otro no sabe nada de lo lindo ni lo feo que se esconde tras mis pestañas. Otro es sabio pero tan aburrido… Buenos días, verano.
3 de diciembre de 2008
The origin of the World: a case study of the Paradise
Eva terminó su trabajo de campo en 6 días. Había creado el mundo, el día, la noche, los peces y las hamburguesas. Escribió el manuscrito para Trends in Ecology & Evolution, y al séptimo día se lo enseñó a su Director de tesis. Y su Director de tesis vio que era bueno. Muy bueno. Así que le corrigió un par de cosillas: la autoría y la historia de la costilla. Ahora en lugar de Eva et al. se lee Dios. Además se inventó el origen de Eva a partir de Adán, y arruinó su reputación con aquel pasaje de la manzana. Los referees lo aceptaron con cambios menores (como alguna matización sobre la serpiente parlante) y el artículo fue publicado, con el nombre de Dios en exclusiva, en un tiempo récord. Ante tal disgusto Eva se pidió un posdoc lejos del Paraíso y ahora sólo publica sobre la ornamentación del aparato masticador del escarabajo pelotero.
Bibliografía (Dios, 4.400.000.000 a.C)
Bibliografía (Dios, 4.400.000.000 a.C)
28 de noviembre de 2008
bon dia! la vida s'alça
Però la Monipegui no només és dona trista que plora arraulida i indefensa d'autocabòries i de la desànima. També és ploma, llavis i malversació, també és moc de córrer i suor de córrer la dansa. És bri efímer i fàcilment trepitajable, i alhora diamant que ratlla el metacrilat, quan s'alça... Tanmateix no és res. I tant a la vegada. L'objectiu: reinventar-se cada matí, just quan es lleva, en aquell instant en que les parpelles són el taló de tot l'espectacle.
25 de junio de 2008
Marlene con fondo rojo
Tengo una noticia buena y una mala. O más bien, una que parece buena y una que parece mala. Aunque bien pudiera ser al revés.
La número uno es la buena o la que parece buena. La noticia número uno es que mañana me caso. ¡Me caso! Marlene es preciosa, lo cual es estupendo. Además de ser preciosa es mi novia, lo que es mucho mejor. Yo quiero a Marlene y, por esta banda, todo es plácido y promete inagotable dicha para ambos.
Ahora toca abordar la noticia número dos. La mala o la que parece mala. Normalmente la noticia mala empaña a la buena, y aquí radica mi lamentable estado de aturdimiento y confusión. La noticia número dos es larga de explicar y más aún de entender, así que empezaré por el principio:
Yo no quiero ser esquizofrénico. Pero nadie me dio a elegir y me tocó. Me tocó un día, como la lotería. O al revés que la lotería, que nunca me tocó. El caso es que lo soy. A veces tengo delirios. No sabría decir si muchas o pocas veces porque aún no he aprendido a discernir mis alucinaciones de las cosas que son, según dicen, reales. ¿Cómo explicarlo?...:yo tuve una novia. Se llamaba Silvia y olía a violetas. Su delicioso olor me perfumaba incluso cuando hablábamos a través del teléfono. Esto debió de alertarme, y visto desde el actual momento, me siento estúpido por no haber sospechado de ella a tiempo. Silvia cocinaba de maravilla y recitaba larguísimos poemas de memoria mientras yo la escuchaba embelesado. Pasaba con ella casi todo el día: Silvia me acompañaba durante el reparto de correo (¿dije que soy cartero?), se ocupaba de buscar en la guía las direcciones más difíciles y era la mejor apilando las cartas por orden de entrega. Al salir del trabajo dábamos un paseo por el parque, montábamos en bici o nos tomábamos un chocolate con churros en el bar Manolo. Nuestra relación era cada vez más intensa, hasta el punto de que rompí incluso relaciones con familiares y amigos para dedicarme exclusivamente a Silvia, día y noche.
Fueron meses plenos y apasionados, aunque también tormentosos. Silvia tenía un carácter bastante tempestuoso y a veces le acometían accesos de cólera que me hacían temblar. Después de estos arrebatos solía desaparecer durante días para volver de nuevo a casa con su cara perfecta e inocente y su fresco olor a violetas, como si nada hubiera ocurrido. Yo no comía, no dormía, sólo procuraba agradar a Silvia y cada vez me encontraba más desmejorado. Mi familia se mostraba enormemente preocupada por mí y, a pesar de mi rechazo a entablar contacto con ellos, un día lograron, por medio de un amigo, que visitara a un médico. Esto fue sólo el principio de una larga odisea de visitas, consultas, diagnósticos y tratamientos. Silvia me acompañaba, furiosa conmigo por dejarme influir por los médicos. Yo me sentía cada vez más nervioso y desorientado. Los médicos me preguntaban por Silvia, ella les gritaba, yo intentaba hacerla callar. Percibía mi propia vida como un volcán que anuncia su pronta explosión y me temía lo peor. Finalmente, todo acabó. Mal y rápido. La palabra esquizofrenia cayó sobre mí como una losa y a regañadientes comencé mi tratamiento. Llegaron inyecciones, más médicos y...una caja de pastillas rojas. Llegó mi mejoría física, llegó mi mejoría psíquica, y sí, Silvia se fue. Se esfumó, desapareció, se desvaneció...y con ella toda mi vida anterior.
Con el tiempo me he acabado acostumbrando a mi salud o a la ausencia de Silvia....Con el tiempo he recuperado mi vida social, mis viejas costumbres e incluso he podido ir abandonando aquella excesiva medicación. Sigo trabajando de cartero, montando en bicicleta y he conocido a Marlene. Marlene y yo leemos novelas, vamos al cine cogidos de la mano y nos besamos en los ascensores. Cuando hablamos por teléfono no logro detectar su olor y nunca desaparece sin dejarme una nota. Nuestra relación es apacible y tranquila. A pesar de ello, a veces recuerdo mis delirios y me sumo en hondas depresiones; suerte que Marlene, serena, sonriente, me asegura que ella sí es real (aunque también Silvia lo juraba, colérica, frente a los médicos). Mañana nos casaremos, todo está listo, mi traje está planchado, los anillos preparados y el fotógrafo contratado. Marlene es real. Es real. Real. Sin embargo, no puedo apartar de mi mente la caja de pastillas rojas que abandoné, contra las advertencias médicas, en mi mesilla de noche, hace ya demasiado tiempo. Las viejas pastillas rojas...En un acto automático, alargo la mano, abro el cajón, busco con mis dedos ciegos la caja, la destapo, presiono y clic, una pastilla, suave, redonda, encarnada, cae sobre mi palma.
.......
Me despierto. He dormido toda la noche de un tirón. Recuerdo vagamente mis pensamientos de ayer: Una buena noticia y una mala, y una mala.... Me incorporo de un salto y miro alrededor ansioso. Aliviado por un instante, descubro mi traje de chaqueta aún planchado sobre la silla.
- Marlene, ¿has visto mis calcetines? ...... ...... ¿Marlene? ......
..... ....... ........ ¿Marlene?........... .......
..... ........ ....... .......... ¿M....? ........ ......... ....
............ ......... ............. .......
- ¿Sí, cariño?
La número uno es la buena o la que parece buena. La noticia número uno es que mañana me caso. ¡Me caso! Marlene es preciosa, lo cual es estupendo. Además de ser preciosa es mi novia, lo que es mucho mejor. Yo quiero a Marlene y, por esta banda, todo es plácido y promete inagotable dicha para ambos.
Ahora toca abordar la noticia número dos. La mala o la que parece mala. Normalmente la noticia mala empaña a la buena, y aquí radica mi lamentable estado de aturdimiento y confusión. La noticia número dos es larga de explicar y más aún de entender, así que empezaré por el principio:
Yo no quiero ser esquizofrénico. Pero nadie me dio a elegir y me tocó. Me tocó un día, como la lotería. O al revés que la lotería, que nunca me tocó. El caso es que lo soy. A veces tengo delirios. No sabría decir si muchas o pocas veces porque aún no he aprendido a discernir mis alucinaciones de las cosas que son, según dicen, reales. ¿Cómo explicarlo?...:yo tuve una novia. Se llamaba Silvia y olía a violetas. Su delicioso olor me perfumaba incluso cuando hablábamos a través del teléfono. Esto debió de alertarme, y visto desde el actual momento, me siento estúpido por no haber sospechado de ella a tiempo. Silvia cocinaba de maravilla y recitaba larguísimos poemas de memoria mientras yo la escuchaba embelesado. Pasaba con ella casi todo el día: Silvia me acompañaba durante el reparto de correo (¿dije que soy cartero?), se ocupaba de buscar en la guía las direcciones más difíciles y era la mejor apilando las cartas por orden de entrega. Al salir del trabajo dábamos un paseo por el parque, montábamos en bici o nos tomábamos un chocolate con churros en el bar Manolo. Nuestra relación era cada vez más intensa, hasta el punto de que rompí incluso relaciones con familiares y amigos para dedicarme exclusivamente a Silvia, día y noche.
Fueron meses plenos y apasionados, aunque también tormentosos. Silvia tenía un carácter bastante tempestuoso y a veces le acometían accesos de cólera que me hacían temblar. Después de estos arrebatos solía desaparecer durante días para volver de nuevo a casa con su cara perfecta e inocente y su fresco olor a violetas, como si nada hubiera ocurrido. Yo no comía, no dormía, sólo procuraba agradar a Silvia y cada vez me encontraba más desmejorado. Mi familia se mostraba enormemente preocupada por mí y, a pesar de mi rechazo a entablar contacto con ellos, un día lograron, por medio de un amigo, que visitara a un médico. Esto fue sólo el principio de una larga odisea de visitas, consultas, diagnósticos y tratamientos. Silvia me acompañaba, furiosa conmigo por dejarme influir por los médicos. Yo me sentía cada vez más nervioso y desorientado. Los médicos me preguntaban por Silvia, ella les gritaba, yo intentaba hacerla callar. Percibía mi propia vida como un volcán que anuncia su pronta explosión y me temía lo peor. Finalmente, todo acabó. Mal y rápido. La palabra esquizofrenia cayó sobre mí como una losa y a regañadientes comencé mi tratamiento. Llegaron inyecciones, más médicos y...una caja de pastillas rojas. Llegó mi mejoría física, llegó mi mejoría psíquica, y sí, Silvia se fue. Se esfumó, desapareció, se desvaneció...y con ella toda mi vida anterior.
Con el tiempo me he acabado acostumbrando a mi salud o a la ausencia de Silvia....Con el tiempo he recuperado mi vida social, mis viejas costumbres e incluso he podido ir abandonando aquella excesiva medicación. Sigo trabajando de cartero, montando en bicicleta y he conocido a Marlene. Marlene y yo leemos novelas, vamos al cine cogidos de la mano y nos besamos en los ascensores. Cuando hablamos por teléfono no logro detectar su olor y nunca desaparece sin dejarme una nota. Nuestra relación es apacible y tranquila. A pesar de ello, a veces recuerdo mis delirios y me sumo en hondas depresiones; suerte que Marlene, serena, sonriente, me asegura que ella sí es real (aunque también Silvia lo juraba, colérica, frente a los médicos). Mañana nos casaremos, todo está listo, mi traje está planchado, los anillos preparados y el fotógrafo contratado. Marlene es real. Es real. Real. Sin embargo, no puedo apartar de mi mente la caja de pastillas rojas que abandoné, contra las advertencias médicas, en mi mesilla de noche, hace ya demasiado tiempo. Las viejas pastillas rojas...En un acto automático, alargo la mano, abro el cajón, busco con mis dedos ciegos la caja, la destapo, presiono y clic, una pastilla, suave, redonda, encarnada, cae sobre mi palma.
.......
Me despierto. He dormido toda la noche de un tirón. Recuerdo vagamente mis pensamientos de ayer: Una buena noticia y una mala, y una mala.... Me incorporo de un salto y miro alrededor ansioso. Aliviado por un instante, descubro mi traje de chaqueta aún planchado sobre la silla.
- Marlene, ¿has visto mis calcetines? ...... ...... ¿Marlene? ......
..... ....... ........ ¿Marlene?........... .......
..... ........ ....... .......... ¿M....? ........ ......... ....
............ ......... ............. .......
- ¿Sí, cariño?
20 de mayo de 2008
I mentrestant...
La Monipegui col.lecciona llàgrimes de metacrilat, llàgrimes a capes i capes de llàgrimes. Llàgrimes sense vessar, llàgrimes que s'han anat solidificant per por a caure - el precipici seria tant profund que no trobarien pas el fons on estavellar-se, tant i tant inacabable és el solc que tot tindria temps d'aprendre a volar i salvar-se. Per por, al capdavall, d' estavellar-se, per por, al capdamunt, d'aprendre a volar i alliberar-se. No, ja no li en fan, de mal, però reconeix que les llàgrimes deshidraten el cervell, les cames, el cor... I, sobretot, l'ànima.
21 de abril de 2008
Monipegui.. y la rebanada de pan blanco
Monipegui…
Tu cara es como el queso irremediablemente fundido. No, no quieras ser una zumbagimm cualquiera. Monipegui, soy mediocre. Pero tu debes apuntar alto. Apuntar a cabrales, a lo explosivo. Monipegui, no esperes de mi tópicos. Pero no te endurezcas. No agrietes más tus labios, no ahondes más los surcos de tu piel. Estás bellisima, Monipegui.
… y la rebanada de pan blanco
dorados en escena
del 23 de gener del 2008
La niña de los gritos dorados se ha puesto en escena. Al pelirrojo, como de costumbre, le ha provocado el hipo. A las rubias, el pestañeo pestañeo coqueteo. Al profesor canoso, la cara de bostezo orgasmo bostezo. Pero lo drástico lo guarda para las morenas. A ellas les reserva los erizos gritos rizos. Y la histeria.
12 de diciembre de 2007
La locura
Un día llegó la
locura a casa de Lucas. Lucas era un hombre precavido y tenía doble cerrojo en
la puerta. Y una cadena y dos candados, por si acaso.
La locura llamó
suavemente a la puerta y Lucas abrió. Descorrió el cerrojo, desató la cadena y
desarmó los candados. Le dijo –Pasa, y la locura pasó. Le dijo –Siéntate, y la
locura se sentó. Le dijo -¿Algo para beber?, y la locura se bebió a Lucas.
6 de diciembre de 2007
Constataciones 2
Ciertas sentencias se han de repetir obligatoriamente en la misma frase, no existe otra forma:
- ¿Cuánto tiempo llevas escuchando?
- El suficiente, Miky, el suficiente.
- ¿Cuánto tiempo llevas escuchando?
- El suficiente, Miky, el suficiente.
1 de diciembre de 2007
Hormiguitas
Son como hormiguitas. Soy un hormiguero y tengo una idea que es una hormiguita que asoma su cabecita por encima de la entrada (¿o salida?) del hormiguero. Se asoma, una antena, la otra, cabecita, una pata, parece que sale, parece, sí…pero no. Y vuelve a sumergirse en las profundidades del hormiguero.
De pronto otra idea-hormiguita corre por túneles, canales, puentes hasta la salida (¿o entrada?). Surge su cabecita de golpe, amenaza con emerger del todo, mira al cielo, mira las nubes y la hierba, coge carrerilla, pero en el último instante…se detiene en seco, se echa atrás, se interna en el hormiguero, no muy profundo, para emerger al cabo de un ratito, de nuevo, asomando tímida, de nuevo una pata, la otra…ahora sí, ahora sí, parece que sí…pero tampoco.
En realidad el cielo las nubes la hierba son lo mismo. En realidad no importa que mis hormiguitas salgan a la superficie porque el día es igual de lindo. Sólo que aquí estoy, con un batallón de hormigas haciéndome cosquillas por dentro. Aquí estoy, casi llenando páginas y páginas. Llenando páginas de sin-llenar.
De pronto otra idea-hormiguita corre por túneles, canales, puentes hasta la salida (¿o entrada?). Surge su cabecita de golpe, amenaza con emerger del todo, mira al cielo, mira las nubes y la hierba, coge carrerilla, pero en el último instante…se detiene en seco, se echa atrás, se interna en el hormiguero, no muy profundo, para emerger al cabo de un ratito, de nuevo, asomando tímida, de nuevo una pata, la otra…ahora sí, ahora sí, parece que sí…pero tampoco.
En realidad el cielo las nubes la hierba son lo mismo. En realidad no importa que mis hormiguitas salgan a la superficie porque el día es igual de lindo. Sólo que aquí estoy, con un batallón de hormigas haciéndome cosquillas por dentro. Aquí estoy, casi llenando páginas y páginas. Llenando páginas de sin-llenar.
23 de noviembre de 2007
FW!
de pepime en RW: Silencio.
RW: Silencio. ¡SAZ!. Músculos crispan. RW : martillo, martillo, martillo, luces blancas ciegan visión. RW: Sangre corre vuela bombea, bombea, bombea, bombea. RW: Corazón se acelera, dendritas se estremecen, axones látigos descargando impulsos más que eléctricos. RW: Martillo, martillo, martillo. No para. RW: Martillo machaca neuronas una y otra una y otra una y otra una y otra vez.
PLAY:
Un martillo, un martillo, un martillo...
... Se oye una musiquita distante ahí afuera... Esa neurona, la disidente, la medio escucha a pesar de sus moretones y de sus extensiones machacadas...
... es una comparsita y la verdad, se dice, suena bien, es muchedumbre que se acerca por la calle y que, pese a todo, baila canta cadera grita mueve alza...
Un martillo, un martillo...
... esas notas esa gente se acerca a tu ventana... La neurona le dice a su vecina: oye eso es alegría, eso lo es!
Un martillo...
... Y ya son unas cuantas las neuronas medio alertas... El sudor del baile impregna ya tu estancia y fuiuuuuu estímulo pie estímulo pie estímulo pie que se le escapa al martillo y ya está uno de tus pies moviéndose acompasado...
Un...
... esa música esa gente esa buena gente la risa sus risas tu posible risa destensando tendones y reflexiones, ampliando visiones, regalando ángulos...
... y ya (torcida pero) vuelas y saltas y ya... RUIDO!
RUIDO! FW!
RW: Silencio. ¡SAZ!. Músculos crispan. RW : martillo, martillo, martillo, luces blancas ciegan visión. RW: Sangre corre vuela bombea, bombea, bombea, bombea. RW: Corazón se acelera, dendritas se estremecen, axones látigos descargando impulsos más que eléctricos. RW: Martillo, martillo, martillo. No para. RW: Martillo machaca neuronas una y otra una y otra una y otra una y otra vez.
PLAY:
Un martillo, un martillo, un martillo...
... Se oye una musiquita distante ahí afuera... Esa neurona, la disidente, la medio escucha a pesar de sus moretones y de sus extensiones machacadas...
... es una comparsita y la verdad, se dice, suena bien, es muchedumbre que se acerca por la calle y que, pese a todo, baila canta cadera grita mueve alza...
Un martillo, un martillo...
... esas notas esa gente se acerca a tu ventana... La neurona le dice a su vecina: oye eso es alegría, eso lo es!
Un martillo...
... Y ya son unas cuantas las neuronas medio alertas... El sudor del baile impregna ya tu estancia y fuiuuuuu estímulo pie estímulo pie estímulo pie que se le escapa al martillo y ya está uno de tus pies moviéndose acompasado...
Un...
... esa música esa gente esa buena gente la risa sus risas tu posible risa destensando tendones y reflexiones, ampliando visiones, regalando ángulos...
... y ya (torcida pero) vuelas y saltas y ya... RUIDO!
RUIDO! FW!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)